sábado, 19 de julio de 2014

Ella despertó

Ella despertó, miró el reloj digital que reposaba sobre su mesita de luz, eran las 8:43 am, hundió la cara en la almohada, respiró profundo, y dirigió su mirada al otro lado de la cama, miró la silueta que él había dejado dibujada en las sábanas, la recorrió suavemente con la mano. La cama seguía tibia, recordó la noche anterior, sonriendo, esa tibieza de sus cuerpos abrazados, amándose. Ella se da una ducha rápida, 6 minutos, se seca su corto cabello y se viste. Desayuna sola, porque su compañero no está en casa, está trabajando, ella lo extraña, y mira el reloj varias veces tratando de asesinar el tiempo. Él llegó más tarde de lo normal, ella le pregunta por qué y él dijo que había ido al médico, a causa de sus problemas de taquicardia repentina y ataques fuertes de fatiga. Él tiene su diagnóstico, pero ella no quiere saber nada sobre eso. Ella lo había notado, él ya no quería ir tan lejos en sus largas caminatas juntos, ya no eran largas, eran solo caminatas. Ya no hacían el amor como antes, con esa intensidad juvenil que siempre lo caracterizó, él se cansaba cada vez más, y ella no quería mencionarlo. ¿Por qué no quiso saber sobre los problemas cardíacos de su amante? Simplemente siempre prefirió ignorar los problemas. Ella despertó, miró el reloj digital que reposaba sobre su mesita de luz, eran las 8:55 am, hundió la cara en la almohada, respiró profundo, y dirigió su mirada al otro lado de la cama, allí estaba él, mirando hacia el techo de la habitación, con la mirada perdida. “¿Qué pasa, hoy no vas a trabajar?” preguntó ella, él dijo que no, se sentía mal físicamente. Ella buscó su mano por debajo de las sábanas, lo besó en la frente, se levantó y preparó café para los dos. Esa noche mientras se demostraban amor nuevamente, él se puso tieso, pálido, ella lo besaba, él hizo sonidos extraños, ella lo besaba, él temblaba, ella lo seguía besando, con lágrimas en sus ojos, él quedó inmóvil, ella lo siguió besando hasta cansarse, apagó la luz y susurró “buenas noches, amor mío”. Ella despertó, eran las 5:27 am, miró hacia el cuerpo que reposaba a su lado, él tenía los ojos abiertos, mirando hacia la nada, ella le dijo “hoy no quiero que vayas a trabajar.” no tuvo respuesta. Ella sonrió y dijo “te amo… mucho, ¿sabías? No sé qué haría sin vos” tampoco obtuvo una respuesta. Ese día él no se movió de la cama. Ella tampoco quiso levantarse, solo lo hizo para comer e ir al baño. Cocinó para él, le dejó el plato sobre la mesita de luz, pero él no comió. Él seguía con los ojos abiertos, inmóvil, frío, pálido. Ella se acostó, lo rodeó con su brazo y depositó su pierna sobre las de él, para darle calor, pero él seguía frío. Los días pasaron, él seguía inmóvil, su cuerpo estaba medio hinchado, a pesar de que no comía. Ella lo abrazaba y besaba por las noches y susurraba te amos hasta quedarse dormida.

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